A las 9 teníamos una excursión
contratada con Visit Meteora, concretamente Meteora Half-day Sightseeing Tour (eran alrededor de cuatro horas y se visitaban tres monasterios). Unos
minutos antes llegamos a su oficina en el centro de Kalambaka (en Patriarchou
Dimitriou 2, que fue donde ayer por la noche nos dejó el autobús), desde
nuestro pisito no eran ni cinco minutos. Entramos a esperar y enseguida llegó
nuestro guía (Jimmy), y resultaba que íbamos hacer la visita nosotros solos,
con el guía y el conductor.
Primero
hicimos una parada en las afueras del pueblo, donde nos fue haciendo una
introducción de la zona de METEORA, que en español significa “monasterios
suspendidos del cielo”; se encuentran a una altura de unos 600 metros y están
habitados desde el siglo XIV. Gran parte de estos monasterios cristianos
ortodoxos, fueron destruidos por las tropas alemanas en la Segunda Guerra
Mundial, porque la resistencia griega se refugió en ellos durante la invasión a
Grecia. En su época dorada llegaron a estar habitados más de veinte
monasterios, actualmente solo seis. Son Patrimonio de la Humanidad desde el año
1988.
La mayoría
de monasterios tienen horario de mañana, y generalmente suele haber cada día
uno o dos cerrado, pero los fines de semana suelen estar abiertos todos. Las
mujeres para poder visitarlos, nos tenemos que poner unas faldas que hay en la
entrada. Además de los escalones que hay hasta la puerta, luego en los monasterios
hay algunos más, pues están construidos en varios pisos adaptándose al espacio.
Recordar que en los templos ortodoxos, normalmente no se pueden hacer fotos en
el interior de las iglesias.
La visita de
los monasterios comenzó por el punto más alto, el MONASTERIO
DEL GRAN METEORO (ΜΕΓΆΛΟΥ ΜΕΤΕΏΡΟΥ), dedicado a la Transfiguración de
Jesús o Metamorfosis de Cristo. Este se encontraba cerrado por reformas durante
el mes de febrero; pero desde aquí comenzamos a disfrutar de las vistas.
Luego fuimos alternando monasterios con paradas panorámicas, a ver cuál más bonita de todas.
El primero que visitamos, y que está
muy cerca del anterior es el MONASTERIO
DE VARLAAM (ΒΑΡΛΑΆΜ), que debe su nombre al primer monje morador de la
roca, originalmente sus escalones eran unos tablones de madera, más tarde
fueron escalones de piedra, que se han ido reformando. La subida nos pareció
muy suave, no serían ni 100 escaleras. Horario invierno: 9 a 15 horas, cerrado
jueves y viernes. Horario verano: 9 a 16, cerrado viernes. Precio: 3 €.
El siguiente, nos dijo el guía que era
su favorito, porque era pequeño y estaba muchos menos masificado que otros (y
tras visitarlo para nosotros también), MONASTERIO
DE ROUSSANOU (ΡΟΥΣΆΝΟΥ), también llamado de Santa Bárbara. Aquí el bus
nos dejó en la parte de arriba y fuimos bajando por el bosque, luego habían muy
pocos escalones para llegar al Monasterio; y al finalizar la visita, seguimos
bajando por el bosque y allí nos esperaba el bus, así se hizo mucho más suave.
Este monasterio nos encantó, es muy pequeño y la tranquilidad que allí había,
no se veía en otros. Desde 1988 se instaló una orden monástica de mujeres.
Horario invierno: 9 a 14 horas, cerrado miércoles. Horario verano: 9 a 17, cerrado miércoles. Precio: 3 €.
Y finalmente MONASTERIO DE SAN NICOLÁS ANAPAFSAS (ΑΓΊΟΥ ΝΙΚΟΛΆΟΥ ΑΝΑΠΑΥΣΆ), aquí nos dio una hora para la visita y este fue el más durillo, pero menos de lo que parecía, primero hay que subir unas empinadas cuestas por la falda de la montaña (o escaleras, puedes elegir), y luego te esperan alrededor de unos 100 escalones. Horario invierno: 9 a 14 horas, cerrado viernes. Horario verano: 9 a 15’30, cerrado viernes. Precio: 3 €.
En las tres visitas a los monasterios tuvimos suficiente tiempo (a pesar de
tener que subir escaleras, no hubo que ir corriendo). Inicialmente yo
pensaba que habrían más escalones y sería más duro, pero menos el último que
tenía más, no fue excesivo.
Al bajar, nos dijo el guía que como habíamos
sido tan rápidos (haríamos la visita en unos 45 minutos), nos iba a llevar a otro
punto panorámico.
Finalizamos en la oficina y allí
nos despedimos, encantados de la visita; por cierto, Jimmy nos recomendó que visitemos la zona en otoño, nos enseñó unas fotos, preciosas la
verdad, y que otra vez hagamos la ruta Meteora Hiking Tour, que son sólo 7 kilómetros
y que está muy bien (ese Tour también lo hace él); apuntado queda, porque no me
importaría volver en otoño.
Y ya tocaba ir a comer, el plan
inicial era buscar un sitio de comida rápida, pero Jimmy nos recomendó un restaurante,
que estaba allí en la misma plaza.
Así que no nos complicamos, y nos
quedamos en Panellinio, pedimos unas
aceitunas como todos los días, para comer una moussaka y unas albóndigas, y
para beber una cerveza y un vino tinto (frío, para variar). Y como al final
hasta nos sobró tiempo, pedimos un baklaba para compartir y un par de licores, pero que no fuera ni ouzo ni tsipouro
y nos sorprendieron con uno de color naranja, tan suave tan suave, que pensamos
que no llevaba alcohol, pero estaba rico; nos costó todo 38 €. Había mucha
gente local y la comida nos gustó mucho; por cierto las patatas asadas tenían
una pinta estupenda.
Nos dio tiempo hasta de ir la estación
de autobuses y comprar los billetes para pasado mañana a Atenas. Cada uno 31’50
€, aquí sí nos vendieron todo el billete entero hasta Atenas, y solo había que
cambiar de bus en Trikala, supuestamente claro.
A las 2 de la tarde comenzamos Meteora
Sunset Tour, eran alrededor de cuatro horas también y se visitaba sólo un
monasterio (diferente al de la mañana), y al finalizar íbamos a ver el
atardecer. El guía de la tarde fue Vasilis, y sólo venía otra persona más en la
excursión, un asiático.
Lo primero fue una parada panorámica,
diferente a la de la mañana y de ahí estuvimos viendo unas primitivas
construcciones en la roca.
En el pueblo, visitamos una
antigua iglesia, con un interior muy bonito, IGLESIA BIZANTINA DE LA VIRGEN MARÍA, que se remonta al
siglo IV y tiene en su interior unos preciosos frescos bizantinos del siglo XI;
en el suelo se puede ver a través de un cristal los mosaicos originales. En el
interior no se podían hacer fotos. Horario: 09 a 13 y 15 a 20. Precio: 2 €.
Durante la ruta se estropeo el autobús
y en unos quince minutos ya teníamos otro para continuar la visita; el guía estaba
todo el rato mirando el reloj, porque claro el atardecer no esperaba.
Visitamos el MONASTERIO DE SAN STÉFANO (ΑΓΊΟΥ ΣΤΕΦΆΝΟΥ), este es el menos
espectacular, entre otras cosas porque no se suben escaleras, es el único que
se llega por carretera hasta la puerta, cruzando un puente ya estás en el
monasterio. Además al ser sábado, estaba lleno de gente (luego el guía nos comentó
que muchos sábados se hacen las misas abiertas al público), así que entramos un
momentito a la iglesia, le dimos una ojeada rápida y ya salimos, unas pocas
fotos y nos fuimos. Horario invierno: 9’30 a 13 y 15 a 17, cerrado lunes. Horario
verano: 9 a 13’20 y 15’30 a 17’30, cerrado lunes. Aquí no pagamos entrada, se
ve que al ser horario de misa estaba abierto.
Rematamos con el atardecer, la verdad
que no era un gran día para ello, porque estaba medio nublado, pero tampoco
estaba mal; a pesar que la temperatura era bastante buena, al irse el sol se
notaba como bajaba y eso que apenas hacía aire.
Este tour nos resultó más flojillo, en
el sentido que el paisaje ya lo habíamos visto por la mañana y no nos
sorprendía tanto, y que solo se visitaba un monasterio y además estaba lleno de
gente. Pero de todas formas mereció la pena, ambos tours son complementarios y recomendables.
Al regresar el pueblo fuimos al súper a
comprar provisiones para los dos desayunos que nos quedaban, y al piso a dejar la
compra.
Luego salimos un rato a pasear por la
zona más animada del pueblo y tomamos uno capuchinos (bastante ricos) en Mikel.
Después en Code Café, ya tocaba una cerveza, aquí la verdad acabamos rápido,
porque nos metimos en un bar lleno de gente viendo fútbol y todos fumando, y a nosotros
lo de estar hoy en día en un local cerrado con mucha gente fumando, es algo a
lo que ya no estamos acostumbrados, yo por lo menos.
No había mucha hambre, así que en Pizza Fiesta, compramos una pizza mediana (10 €) y
un par de refrescos, y a casita tan ricamente. Cenamos, una serie en el sofá, un
poco de internet y mañana más.
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