Día 7: Kalambaka


A las 9 teníamos una excursión contratada con Visit Meteora, concretamente Meteora Half-day Sightseeing Tour (eran alrededor de cuatro horas y se visitaban tres monasterios). Unos minutos antes llegamos a su oficina en el centro de Kalambaka (en Patriarchou Dimitriou 2, que fue donde ayer por la noche nos dejó el autobús), desde nuestro pisito no eran ni cinco minutos. Entramos a esperar y enseguida llegó nuestro guía (Jimmy), y resultaba que íbamos hacer la visita nosotros solos, con el guía y el conductor.

Primero hicimos una parada en las afueras del pueblo, donde nos fue haciendo una introducción de la zona de METEORA, que en español significa “monasterios suspendidos del cielo”; se encuentran a una altura de unos 600 metros y están habitados desde el siglo XIV. Gran parte de estos monasterios cristianos ortodoxos, fueron destruidos por las tropas alemanas en la Segunda Guerra Mundial, porque la resistencia griega se refugió en ellos durante la invasión a Grecia. En su época dorada llegaron a estar habitados más de veinte monasterios, actualmente solo seis. Son Patrimonio de la Humanidad desde el año 1988.



La mayoría de monasterios tienen horario de mañana, y generalmente suele haber cada día uno o dos cerrado, pero los fines de semana suelen estar abiertos todos. Las mujeres para poder visitarlos, nos tenemos que poner unas faldas que hay en la entrada. Además de los escalones que hay hasta la puerta, luego en los monasterios hay algunos más, pues están construidos en varios pisos adaptándose al espacio. Recordar que en los templos ortodoxos, normalmente no se pueden hacer fotos en el interior de las iglesias.

La visita de los monasterios comenzó por el punto más alto, el MONASTERIO DEL GRAN METEORO (ΜΕΓΆΛΟΥ ΜΕΤΕΏΡΟΥ), dedicado a la Transfiguración de Jesús o Metamorfosis de Cristo. Este se encontraba cerrado por reformas durante el mes de febrero; pero desde aquí comenzamos a disfrutar de las vistas.


Luego fuimos alternando monasterios con paradas panorámicas, a ver cuál más bonita de todas.




El primero que visitamos, y que está muy cerca del anterior es el MONASTERIO DE VARLAAM (ΒΑΡΛΑΆΜ), que debe su nombre al primer monje morador de la roca, originalmente sus escalones eran unos tablones de madera, más tarde fueron escalones de piedra, que se han ido reformando. La subida nos pareció muy suave, no serían ni 100 escaleras. Horario invierno: 9 a 15 horas, cerrado jueves y viernes. Horario verano: 9 a 16, cerrado viernes. Precio: 3 €.








Varias paradas panorámicas entre monasterio y monasterio, que maravilla de lugar.










El siguiente, nos dijo el guía que era su favorito, porque era pequeño y estaba muchos menos masificado que otros (y tras visitarlo para nosotros también), MONASTERIO DE ROUSSANOU (ΡΟΥΣΆΝΟΥ), también llamado de Santa Bárbara. Aquí el bus nos dejó en la parte de arriba y fuimos bajando por el bosque, luego habían muy pocos escalones para llegar al Monasterio; y al finalizar la visita, seguimos bajando por el bosque y allí nos esperaba el bus, así se hizo mucho más suave. Este monasterio nos encantó, es muy pequeño y la tranquilidad que allí había, no se veía en otros. Desde 1988 se instaló una orden monástica de mujeres. Horario invierno: 9 a 14 horas, cerrado miércoles. Horario verano: 9 a  17, cerrado miércoles. Precio: 3 €.









Y finalmente MONASTERIO DE SAN NICOLÁS ANAPAFSAS (ΑΓΊΟΥ ΝΙΚΟΛΆΟΥ ΑΝΑΠΑΥΣΆ), aquí nos dio una hora para la visita y este fue el más durillo, pero menos de lo que parecía, primero hay que subir unas empinadas cuestas por la falda de la montaña (o escaleras, puedes elegir), y luego te esperan alrededor de unos 100 escalones. Horario invierno: 9 a 14 horas, cerrado viernes. Horario verano: 9 a 15’30, cerrado viernes. Precio: 3 €.







En las tres visitas a los monasterios tuvimos suficiente tiempo (a pesar de tener que subir escaleras, no hubo que ir corriendo). Inicialmente yo pensaba que habrían más escalones y sería más duro, pero menos el último que tenía más, no fue excesivo.

Al bajar, nos dijo el guía que como habíamos sido tan rápidos (haríamos la visita en unos 45 minutos), nos iba a llevar a otro punto panorámico.



Finalizamos en la oficina y allí nos despedimos, encantados de la visita; por cierto, Jimmy nos recomendó que visitemos la zona en otoño, nos enseñó unas fotos, preciosas la verdad, y que otra vez hagamos la ruta Meteora Hiking Tour, que son sólo 7 kilómetros y que está muy bien (ese Tour también lo hace él); apuntado queda, porque no me importaría volver en otoño.

Y ya tocaba ir a comer, el plan inicial era buscar un sitio de comida rápida, pero Jimmy nos recomendó un restaurante, que estaba allí en la misma plaza.

Así que no nos complicamos, y nos quedamos en Panellinio, pedimos unas aceitunas como todos los días, para comer una moussaka y unas albóndigas, y para beber una cerveza y un vino tinto (frío, para variar). Y como al final hasta nos sobró tiempo, pedimos un baklaba para compartir y un par de licores, pero que no fuera ni ouzo ni tsipouro y nos sorprendieron con uno de color naranja, tan suave tan suave, que pensamos que no llevaba alcohol, pero estaba rico; nos costó todo 38 €. Había mucha gente local y la comida nos gustó mucho; por cierto las patatas asadas tenían una pinta estupenda.






Nos dio tiempo hasta de ir la estación de autobuses y comprar los billetes para pasado mañana a Atenas. Cada uno 31’50 €, aquí sí nos vendieron todo el billete entero hasta Atenas, y solo había que cambiar de bus en Trikala, supuestamente claro.

A las 2 de la tarde comenzamos Meteora Sunset Tour, eran alrededor de cuatro horas también y se visitaba sólo un monasterio (diferente al de la mañana), y al finalizar íbamos a ver el atardecer. El guía de la tarde fue Vasilis, y sólo venía otra persona más en la excursión, un asiático.

Lo primero fue una parada panorámica, diferente a la de la mañana y de ahí estuvimos viendo unas primitivas construcciones en la roca.







En el pueblo, visitamos una antigua iglesia, con un interior muy bonito, IGLESIA BIZANTINA DE LA VIRGEN MARÍA, que se remonta al siglo IV y tiene en su interior unos preciosos frescos bizantinos del siglo XI; en el suelo se puede ver a través de un cristal los mosaicos originales. En el interior no se podían hacer fotos. Horario: 09 a 13 y 15 a 20. Precio: 2 €.


Y ya rumbo de nuevo, hacia la zona de Meteora.



Durante la ruta se estropeo el autobús y en unos quince minutos ya teníamos otro para continuar la visita; el guía estaba todo el rato mirando el reloj, porque claro el atardecer no esperaba.


No te cansas nunca de las paradas para ver el paisaje.


Visitamos el MONASTERIO DE SAN STÉFANO (ΑΓΊΟΥ ΣΤΕΦΆΝΟΥ), este es el menos espectacular, entre otras cosas porque no se suben escaleras, es el único que se llega por carretera hasta la puerta, cruzando un puente ya estás en el monasterio. Además al ser sábado, estaba lleno de gente (luego el guía nos comentó que muchos sábados se hacen las misas abiertas al público), así que entramos un momentito a la iglesia, le dimos una ojeada rápida y ya salimos, unas pocas fotos y nos fuimos. Horario invierno: 9’30 a 13 y 15 a 17, cerrado lunes. Horario verano: 9 a 13’20 y 15’30 a 17’30, cerrado lunes. Aquí no pagamos entrada, se ve que al ser horario de misa estaba abierto.






Una de las últimas paradas panorámicas, en esta se ven cuatro monasterios.


Rematamos con el atardecer, la verdad que no era un gran día para ello, porque estaba medio nublado, pero tampoco estaba mal; a pesar que la temperatura era bastante buena, al irse el sol se notaba como bajaba y eso que apenas hacía aire.










Este tour nos resultó más flojillo, en el sentido que el paisaje ya lo habíamos visto por la mañana y no nos sorprendía tanto, y que solo se visitaba un monasterio y además estaba lleno de gente. Pero de todas formas mereció la pena, ambos tours son complementarios y recomendables.

Al regresar el pueblo fuimos al súper a comprar provisiones para los dos desayunos que nos quedaban, y al piso a dejar la compra.

Luego salimos un rato a pasear por la zona más animada del pueblo y tomamos uno capuchinos (bastante ricos) en Mikel.

Después en Code Café, ya tocaba una cerveza, aquí la verdad acabamos rápido, porque nos metimos en un bar lleno de gente viendo fútbol y todos fumando, y a nosotros lo de estar hoy en día en un local cerrado con mucha gente fumando, es algo a lo que ya no estamos acostumbrados, yo por lo menos.


No había mucha hambre, así que en Pizza Fiesta, compramos una pizza mediana (10 €) y un par de refrescos, y a casita tan ricamente. Cenamos, una serie en el sofá, un poco de internet y mañana más.

No hay comentarios:

Publicar un comentario